La ciudad de Guadix se sitúa en un
cruce de caminos fundamental en las comunicaciones
del sureste de la Península.
Sin duda este factor ha determinado una ocupación
casi ininterrumpida desde la Edad del Bronce
y la fundación de la colonia romana de
Acci en tiempos de Augusto. Desde entonces Guadix
ha sido el centro administrativo y económi
co
de toda la comarca. Testimonio de su importancia
a lo largo de la historia es su espléndido
patrimonio histórico-artístico,
en el que destaca la Alcazaba árabe y
la Catedral.
Pero su entorno natural no es menos impactante:
una fértil vega, regada por sistemas
de regadío tradicionales, que contrasta
con los áridos bad-lands, y, a pocos
kilómetros, la imponente Sierra Nevada.
Los pueblos que integran el Marquesado del Zenete
tienen buena parte de su término municipal
dentro de los espacios protegidos de la sierra:
el Parque Nacional y el Parque Natural de Sierra
Nevada. Aparte de sus atractivos paisajísticos,
la sierra contiene una gran riqueza medioambiental.
En las zonas más altas, junto a los restos
de modelado glaciar, encontramos especies vegetales
endémicas especialmente adaptadas a condiciones
extremas; en zonas más bajas y a pesar
de una degradación generalizada, aún
se conservan bosques de hoja caduca y encinares,
en los que vive una diversa fauna: reptiles,
cérvidos y, sobre todo, una gran cantidad
de aves.