Albuñán es el primer pueblo que nos encontramos si llegamos a la comarca del Marquesado desde el primer acceso a la salida de Guadix. Pueblo modesto de agricultores, que cuenta entre su patrimonio con la Iglesia Parroquial, de artesanado mudéjar y retablo barroco, y un museo etnológico, que no podremos dejar de visitar.

Aldeire es un pueblo muy relacionado con los yacimientos mineros y la ganadería. De la época califal conserva el Castillo, datado en el siglo XI, aunque también se han encontrado cerámicas nazaríes de los siglos XIII y XIV, en el que destaca la presencia de dos aljibes y una torre semicircular. También cuenta con Baños árabes, de los siglos XII y XIII.

Alquife. Localidad conocida por sus minas de hierro, en funcionamiento hasta hace poco tiempo, de inexcusable visita, ya que se considera el yacimiento de hierro a cielo abierto más grande de Europa de su estilo. Un monumento a destacar es la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción, con una cúpula renacentista y el artesonado mudéjar del siglo XVI.

Cogollos de Guadix. Destaca el Aljibe de forma rectangular y techo curvo, de la época morisca; la Iglesia de Nª. Sra. de la Anunciación, encargada a Francisco Rodán en 1545 y la Ermita de la Virgen de la Cabeza, que se alza en el cerro del mismo nombre, constituyéndose en un perfecto mirador de toda la comarca.

La Calahorra. Antes de llegar a La Calahorra, se divisa desde cualquier punto el perfil de su castillo en una pequeña colina, dominando el pueblo. Es el monumento más representativo de esta localidad, y resumen de su historia. Fue obra del Marqués de Zenete, que mando construir esta fortaleza-palacio como lugar de residencia, al tiempo que supuso una verdadera revolución artística, siendo de las primeras edificaciones renacentistas de la Península, dejando atrás de este modo al estilo gótico imperante.

 

 

   
 
 
 

 

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